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Conversation Claude Camuset

Claude
Camuset

estuchista de arte

 

 

¿Cómo eligió su profesión?

Aprendí el oficio de mi padre que era estuchista y maestro dorador. En cuanto a mi abuelo, era maestro dorador sobre piel. Represento la tercera generación de artesanos del arte en una profesión que se remonta al siglo XVI. Es un trabajo muy sensual, tocamos la materia...
Me defino como una persona que interviene, vienen a mí por mi habilidad. Mi trabajo no es rutinario: voy del revestimiento de mueble a la silla tribal, hasta la fabricación de baldosas de cuero para el suelo. Lo que me importa es crear, desarrollar y entusiasmar a la gente.

¿Desde cuándo trabaja con
La Sillería landesa?


Nuestra primera colaboración empezó hace dos años. Participé en el proyecto de Christelle Le Déan sobre un modelo de tumbona de la colección Hossegor, y sobre el sillón Intersección.

Se trata de cinco etapas: corte, adorno, ensamblaje, encolado y cosido. El ensamblaje de la tumbona se realiza en el taller de La Sillería landesa. Me encargo exclusivamente de la creación del asiento de cuero.

¿Qué le trae esta colaboración?

Me gustan los retos que me sacan del ámbito habitual de mi trabajo,
es decir, revestimientos y guarnicionería. Es interesante intentar satisfacer la pedida de un diseñador, ya que requiere investigación. Incluso actualicé conocimientos y habilidades durante esta colaboración.

Participó en la última feria Maison & Objet. ¿Cuál es su opinión sobre las creaciones actuales?

Noté una tendencia no sólo por el uso de la piel sino también mucho por el de la imitación.

El cuero, es un olor dulce, a veces con fragancias dominantes de cola o cera. Es también un llamamiento a los sentidos. El primer sentido solicitado, es la mirada. Después viene
el toque: es el momento cuando puedo vislumbrar
el defecto, la debilidad
de una piel.

Desde que participé en esta feria,
he tenido una demanda creciente
de personas que quieren revestir su mobiliario. Esto corresponde bastante bien al fenómeno de cocooning.